La cámara de vídeo: ¿Es suficiente un teléfono?

Si me hubieran hecho esta pregunta hace tres o cuatro años me habría echado a reír ¡Hacer una película con la cámara de un teléfono! Pues si, las cosas están cambiando y lo van a seguir haciendo, y no es necesario comprarse el último súper modelo. Casi con cualquier Smartphone de última generación podemos grabar vídeo HD con prestaciones que emulan las cámaras usadas por los realizadores profesionales.

En este artículo, usaremos la palabra Smartphone para referirnos a los teléfonos móviles “enriquecidos” y a las tablets que, a efectos de filmar/fotografiar, sólo se diferencian en el tamaño, pues el resto de las prestaciones son similares y las aplicaciones disponibles, comunes. En el caso de estas últimas, haremos referencia al sistema operativo en que funcionan, de los dos que se han impuesto mayoritariamente: Android e iOS.

La primera película rodada totalmente con un Smartphone, Olive, del director Hooman Kahlili, fue grabada íntegramente con un Nokia N8. Y tengamos en cuenta que ya hay al menos una película rodada con un Smartphone (parcialmente, con una aplicación llamada 8mm VintageCamera) que ha ganado un Oscar: el documental Searching for Sugar Man.

Y qué decir de los informativos de televisión, donde hace pocos años iban cinco profesionales a cubrir una noticia, hoy va uno con un Smartphone y la envía montada.

Conoce la cámara: Tu móvil

El dispositivo que vamos a usar no es una cámara. Pero lleva una potente cámara virtual dentro de él. Esa cámara se convierte, mediante la incorporación de alguna de las muchas aplicaciones que podemos obtener gratuitamente en la Red, en una Cámara/Editora profesional. En aplicaciones para editar, encontrará las más importantes.

como utilizar los moviles para grabar

Aunque parece que no hace falta, precisamente porque su manejo es muy intuitivo, la mayor parte de las veces se hace un uso incorrecto de esa “cámara” por falta de conocimientos y por pensar que ella “lo hace todo”. Y si, es cierto, lo hace todo, pero como ella quiere. Es decir, trabaja por su cuenta, en automático. Si queremos que trabaje para nosotros, hemos de saber qué y cómo pedírselo y para ello necesitamos conocer algunas cosas.

El formato de la toma

Tenemos la costumbre de usar el teléfono en posición vertical. Por favor, cuando encuentre una pantalla de cine o un televisor verticales, filme en vertical. Mientras tanto, haga sus tomas en formato horizontal o perderá las dos terceras partes del espacio de visionado, además de hacer el ridículo y quedar como un ignorante. En este asunto, que no le engañen con lo de “inventar o crear” espacios nuevos. Si las pantallas fueran verticales, tendríamos un ojo sobre el otro (o viceversa). Y parece obvio, pero el objetivo ha de estar escrupulosamente limpio.

Cómo sujetar el Smartphone (y cómo no hacerlo)

Un vídeo inestable, que parezca grabado desde una barca en plena tempestad, no se salva ni calificándolo como “atrevido” o “moderno”. Simplemente, a la gente no le gusta que la mareen si el movimiento no esta justificado por la propia historia (pero su película no es “La tormenta perfecta”). Debemos procurar, por todos los medios, que no se note que la cámara vibra o se mueve de forma temblorosa.

El primer error que se suele cometer es sujetar el Smartphone con miedo o con temor de aplastarlo. También podemos querer evitar los dedos furtivos que aparecen de pronto en un plano. No se preocupe, sujete el dispositivo firmemente pero sin agarrarlo como si se fuera a escapar, porque eso también producirá vibraciones. Hágalo como si tuviera un pajarillo en la mano.

Como el objetivo suele estar en una esquina del aparato, tiene todo despacio restante para sujetarlo, con la mano derecha y completar la estabilización con los dedos índice y pulgar de la izquierda. No grabe imagen útil desde el principio, es decir, pulse el botón de grabar, encuadre, estabilice y comience la toma útil. Recuerde la frase con la que empieza este libro: ¡Cinco y acción!. En esos cinco segundos (más o menos) usted estabiliza la imagen, lo anterior no sirve porque la propia pulsación del botón de grabación ha movido el encuadre. De igual forma, cuando vaya a terminar el plano, espere un momento antes de pulsar el stop. Esos instantes de “coleo” por delante y detrás del material útil, eliminados en el posterior montaje, le aseguran una toma perfecta. Y mucho cuidado con los zooms a mitad del plano: o tiene el dispositivo en un trípode o fracaso seguro. Pero no se desespere si no tiene el pulso de “Terminator”, en el siguiente capítulo veremos unos accesorios que le dotarán de “una mano de hierro”.

El enfoque

Enfocar una imagen es lograr que se vea nítida. Eso es bien sabido y sucede cuando, por un movimiento de la lente, el plano de imagen formado por ésta coincide con el plano donde se encuentra el captador de imagen. Pero por lo general, los Smartphone tienen el enfoque automático, por lo que en ciertas situaciones nos pueden dar problemas. El automatismo consigue que todo aparezca razonablemente nítido pero no nos deja resaltar el foco en un plano concreto, desenfocando el fondo, por ejemplo. Es conveniente desactivar el automatismo y enfocar manualmente, presionando la pantalla sobre el elemento que queremos enfocar. Un icono que aparece en ese punto nos informa de que el enfoque se ha realizado. Muchos modelos o aplicaciones disponen de ajustes previos de escena (paisaje, retrato, etc.) que afinan el enfoque y adecúan la profundidad de campo. Otro truco que permiten algunos programas es poner la cámara en modo macro, con lo que disminuye drásticamente la profundidad de campo.

La distancia focal o ángulo de visión

Se habla de distancia focal, pero en realidad el dato se refiere al ángulo visual que abarca el objetivo. Las distancias focales cortas (menores de 50mm. en el formato 35mm que se suele usar como referencia) nos dan un amplio ángulo de cobertura y son los objetivos denominados angular o gran angular. Por el contrario, las distancias focales mayores de 50mm. son los teleobjetivos, que “acercan” la imagen (en realidad la recortan) y muestran fondos desenfocados. En un zoom se dan la distancia focal mas corta y la mas larga, indicando el mayor y menor ángulo visual que permite el objetivo (por ejemplo 28-200 equivalente en 35mm.-). Estos datos sirven en una cámara convencional DSLR y en algunas compactas, pero en los Smartphone no se suelen facilitar, por lo que tendremos que hacer algunas pruebas y acostumbrarnos a los límites cercano y lejano de la lente (“cuanto aleja el angular y cuanto acerca el tele”).

La profundidad de campo

Es lo que el objetivo reproduce con nitidez por delante y detrás del plano enfocado. El control de la profundidad de campo es muy importante pues nos permite dirigir la atención hacia lo que nos interesa (el ojo del espectador siempre busca lo nítido, el plano enfocado). Se extiende dos tercios por detrás del plano enfocado y un tercio por delante del mismo. La profundidad de campo es mayor si usamos un gran angular (lo que nos ayuda en los planos generales) y menor en tele (lo que es bueno en retratos, pues veremos el fondo desenfocado). Aumenta cuando tenemos buena luz (se cierra el diafragma) y disminuye en condiciones de baja iluminación (al abrir el diafragma) y al alejarnos del sujeto.

La exposición

Se trata de la cantidad de luz que recibe el fotocaptor (el chip que guarda la imagen). Si es excesiva, la imagen aparece sobreexpuesta, con las zonas claras “quemadas”. Por el contrario, si es insuficiente la imagen aparece oscura, sin detalle en las sombras. Ambas cosas son indeseables pero los automatismos en este caso son bastante fiables si no les sometemos a condiciones de luz muy especiales, en cuyo caso, habrá que trabajar en modo manual.

El zoom

Nos permite cambiar de ángulo de visión simulando un acercamiento (zoom in) o alejamiento (zoom out). Quede claro que el zoom no produce el mismo efecto que un acercamiento real de la cámara, pues al no verse afectada la perspectiva, ya que no nos movemos del sitio, el efecto es de recorte del encuadre. Es importante no usarlo en medio de la toma, pues producirá seguramente desplazamientos indeseados a menos que usemos un trípode. Además, el zoom digital (no el óptico) que llevan muchos Smartphone reduce drásticamente la calidad de la imagen obtenida. Mejor ni tocarlo y acercarse o alejarse con elegancia felina (hacer un travel/ing).

¿Has acabado el vídeo y quieres editarlo desde el móvil? Puedes hacerlo fácilmente. Elige tu sistema operativo:

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