La continuidad: El Rácord, El eje de cámara y el eje de acción

Después de ver toda la teoría acerca de los planos y cómo editarlos para hacer vídeos, tenemos que hablar de un tema muy importante del que depende el sentido del vídeo completo: la continuidad. Y para tener una buena continuidad en cualquier vídeo, nos basamos en dos conceptos principalmente: el rácord y el eje de acción. Ahora, cuando veamos qué son realmente estos dos conceptos, comprenderás por qué tenemos que tener cuidado con ellos tanto al grabar como al editar.

los ejes y el raccord para la continuidad en los videos

La continuidad

Todos sabemos que las películas, las series de televisión o los vídeos que vemos están grabados en diferentes momentos. Es decir, no todo lo que vemos en la pantalla en el vídeo final se ha rodado del tirón. Por lo tanto, puede que hayan pasado minutos, horas o días entre un plano y otro aunque al sentarnos frente a la pantalla nos adentremos en una historia que sí es sucesiva.

Por eso es importante, a la hora de hacer vídeos, tener en cuenta la continuidad, o mejor dicho, la sensación de continuidad. Sin ésta, los espectadores se podrían despistar y no sentirse cautivados por la historia o mensaje que queremos que atienda, además de que podría afectar a tu credibilidad. Por este motivo, la relación entre los diferentes planos de tus vídeos debe ser coherente para que exista una continuidad y no le rompas al espectador la ilusión de que es una secuencia seguida.

Para hablar de lo básico de la continuidad, te explicaré el rácord y el eje de acción.

El rácord

El rácord es la relación de continuidad entre los diferentes planos de una grabación a fin de que no interrumpa la verosimilitud de cara al receptor. Es la técnica a través de la cual el público confiere continuidad a los distintos planos, gracias a la coordinación, la fluidez y la unidad harmónica de los planos de una única secuencia.

En realidad, cuando se estudia lenguaje audiovisual, el tema de la continuidad y del rácord se explica con el montaje, ya que es allí donde empalmas un plano con otro. Pero creo que tiene más sentido que tengas en cuenta que podrías cometer un fallo de rácord a la hora de coger la cámara y grabar, ya que cada plano ha de tener relación con el anterior y servir de base para el siguiente. Y eso lo decides en el rodaje.

Existen cuatro tipos de rácord principales en los que debes fijarte cuando grabes -y también cuando montes el vídeo-:

La continuidad en el espacio

Fíjate en la relación y dirección entre los personajes, sus miradas y gestos, la línea imaginaria sobre la que están orientados, la ubicación en el plano, las entradas y salidas de los personajes del plano, etc.

La continuidad en el vestuario y en el escenario

Es uno de los errores más comunes, si la grabación de un plano se da un día distinto al que se graba el siguiente plano, hay que pensar en grabar con la misma ropa, la chaqueta abrochada o desabrochada… y en los elementos del escenario o atrezzo (objetos que no estaban o que desaparecen, el típico vaso de agua que se vacía sólo de un plano a otro, cigarros que se consumen a la velocidad de la luz o relojes que avanzan horas en segundos…)

La continuidad en la iluminación

Hay que vigilar que la tonalidad, la intensidad y la dirección de la luz sea la misma plano tras plano. Sobre todo hay que prestar atención a la luz natural, ya que con el avance de las horas el sol se mueve y va cambiando o puede haber nubes que generen sombras, por ejemplo.

La continuidad de interpretación

Las personas que aparecen delante de la cámara deben tener claro cómo han acabado su actuación en el último plano que se ha grabado: fuerza y tonalidad de la voz, expresividad, volumen, etc. Todo lo necesario para que el espectador lo vea seguido y no sepa si se grabó en dos o en diez veces.

A pesar de que en el mundo del cine existe la figura del script o continuista, que se dedica a revisar que haya continuidad entre planos (tanto en pleno rodaje como en la postproducción), en la historia del cine encontramos miles de errores de rácord. De hecho, los más cinefilos se proponen como reto encontrarlos, hasta el punto de hacerme pensar si los directores de películas los hacen a propósito como un guiño a estos fans.

Ya he dicho algunos ejemplos típicos como el vaso de agua, el cigarrillo o el reloj. Pero hay otros como los elementos de atrezzo actuales que salen en películas que recrean épocas en las que dichos objetos no existían o puertas abiertas que antes estaban cerradas, etc.

El eje de cámara y el eje de acción

Otra técnica del audiovisual para conseguir continuidad es el uso correcto del eje de cámara y de acción.

¿Qué es el eje de cámara?

El eje de cámara sería la línea hipotética que uniría el centro del objetivo de la cámara y el centro de la superficie encuadrada. Así, los travellings de avance y retroceso suponen un desplazamiento real a lo largo del eje de cámara, mientras que los movimientos con zoom in o zoom out son desplazamientos figurados o ficticios a la largo del mismo eje.

Para trabajar correctamente el eje de cámara hay que conocer la llamada regla de los 30 grados. Esta norma dice que entre el eje de cámara de un plano y el eje de cámara del plano que le sigue tiene que haber una diferencia de 30 grados o más. Esto es así porque si la cámara se quedase en el mismo punto o se desplazase menos de 30 grados, no daría la sensación de cambio deliberado de plano, sino de un error, de corte, de salto injustificado dentro de un mismo eje de cámara.

¿Qué es el eje de acción?

Y por otro lado, encontramos el eje de acción, también llamado eje de referencia o escénico. Es la línea imaginaria que uniría los personajes que actúan en pantalla. Cuando hay más de un personaje, el eje de acción quedaría definido por sus miradas.

Los desplazamientos alrededor del eje de acción se rigen por la ley de los 180 grados. Es decir, el escenario se divide en dos áreas de 180 grados a cada lado de este eje marcado por las miradas de los personajes. Así, una vez se sitúa la cámara en una de estas áreas, los siguientes planos que se tomen de la escena deberán hacerse desde cualquier posición, distancia o altura, pero siempre dentro de esta misma área.

El motivo es que si se transgrede esta regla, el espectador se desorienta. Lo verás más claro con un ejemplo ilustrativo. Imagina la retransmisión televisiva de un partido de fútbol. El eje de acción en este caso quedaría marcado por la línea imaginaria que une las miradas de los dos porteros. Una vez iniciada la retransmisión desde uno de los lados del campo, las cámaras no se pueden mover de ese lateral. Si lo hiciesen, el espectador pensaría que los jugadores están atacando en la dirección contraria a la que atacaban un momento antes.

Lo entenderás mejor con este gráfico, donde el espectador está sentado frente a la pareja en la zona blanca (detrás de la cámara 2). De esta manera tiene una percepción normal cuando la cámara 1, 2 y 3 ofrecen distintos planos de la conversación. Ahora bien, si la cámara 3 (que es la que capta al chico moreno), cambiase a la zona gris para grabar la réplica en el diálogo, pensaríamos que tanto el chico moreno como el castaño están mirando para el mismo lado. Y eso es muy confuso.

U otro ejemplo: imagina que estamos grabando a una persona que camina tomando como eje de acción la línea que traza al andar: desde donde viene hacia dónde va. Le debemos grabar siempre desde uno de sus lados (o el derecho o el izquierdo), ya que en cuanto pasemos al contrario, parecerá que ha dado la vuelta y va caminando hacia el otro lado, como si fuese hacia dónde venía.

Aunque no es tan común como la falta de rácord, este error también se comete y se dice que hay un salto de eje. Te daré un ejemplo para que, nuevamente con humor, puedas entender mejor qué es esto del salto de eje y para que puedas ver como despista cuando intentas seguir la continuidad lógica de una historia como espectador y se da el caso.

Te recomiendo el sketch del programa de televisión Muchachada Nui llamado Rácord y salto de eje, donde dos madres hablan de los problemas de salto de eje de uno de sus hijos, ya que mira para hablar con la gente donde no está la gente. Y les pasa lo mismo con el rácord, porque en cada cambio de plano se ve un elemento nuevo de vestuario o atrezzo.

Pero el eje se puede saltar de forma voluntaria. Es decir, el director o realizador puede decidir que a partir de cierto momento, la escena se grabará desde el lado contrario, desde el área de 180 grados que hasta ahora veíamos detrás de los protagonistas, de fondo. Ahora bien, para hacer un salto de eje y que no sea visto como un error, se puede:

Grabar el momento del salto de eje para que el espectador te siga y vaya contigo su ilusión y sensación de continuidad. El operador de cámara debe cruzar físicamente esta línea sin dejar de grabar.

Situar la cámara sobre el propio eje para hacer un plano subjetivo de uno de los actores. Una vez allí, al enfocar desde ese punto de vista a cualquiera de los lados del eje (como si el personaje mirara a su alrededor), se produce un salto de eje justificado.

El movimiento de los actores dentro de la escena o la entrada de un nuevo personaje al campo de visión puede dar un salto de eje permitido. Si un personaje entra desde detrás de la cámara y los otros le miran y conversan, las cámaras cambiarán de área para grabar al nuevo de cara. Aunque recuerda que en cada nuevo encuadre, ya sea al otro lado de la línea o con personajes que se han movido, se establece un nuevo eje de acción que se tendrá que respetar de nuevo. Por eso te recomiendo que no intentes usar el salto de eje voluntario si no tienes demasiada práctica para que no parezca un error.

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